martes, 26 de mayo de 2015

Primera Experiencia

Va a querer lustre? Esta frase es muy común escucharla cuando caminas en los alrededores del parque central y otros sectores de la zona 1. La realidad desagradable de esta frase la encuentras cuando es un niño quien te la está diciendo.

Solo con esto podemos darnos cuenta que en Guatemala, tenemos muchas historias que involucran personas con necesidades. Familias en las que los más pequeños han tenido que sobrellevar en sus brazos la escasez que en una gran cantidad de hogares se vive actualmente.

Como ya mencionamos en este blog, buscamos crear la conciencia de que hay personas que necesitan ayuda, y solo hay que ver un poco adelante de nuestra nariz para darnos cuenta. Con el objetivo de motivarte queremos compartirte esta primera experiencia, en la que demostramos que todos tenemos algo que dar.

En una mañana de domingo, bien podríamos decir que no tenemos mucho que hacer, o bien es un día que debemos dedicar a nuestra familia. Pero como grupo, tenemos la "forzimotivación" (:D) por parte de una de nuestras catedráticas de curso en la universidad para poder establecer un movimiento, algo que impacte y genere cambio, y dijimos, pues esta bien, vayamos al parque central; vayamos a ayudar a unos pobres niños y llevarles algo de felicidad. Busquemos niños "que lo necesiten". Después de todo, es domingo, y que otra.

Al estar en el parque, lo primero que nos sorprendió es encontrar una comunidad y una cultura (totalmente desconocida para nosotros) bien organizada.  Todos se comprenden, saben lo que quieren y encuentran lo que buscan.  Es el centro de reunión, donde todos se sienten en casa, aunque están lejos de ella.  Gastan su dinero ahorrado para el fin de semana, comen, compran, conquistan, hacen amigos y otros, los más listos, trabajan.

Mientras pasamos nuestros domingos encerrados en casa, ocupándonos de nuestros asuntos y familia, podríamos olvidar que afuera hay muchas personas que desde temprano trabajan y aprovechan la oportunidad que estos descansos dominicales les dan de obtener el sustento de sus familias.  Niños, desde muy corta edad, aportando esfuerzo laboral para sustentarse.  Lustradores y vendedores que ofrecen su servicios y mercancías, tratan de enamorar a todos los que cruzan por su camino, con el afán de que adquieran los bienes que ofrecen.   Seguramente que todos se conocen y que cada fin de semana se encuentran como una gran familia que comparte y compite por captar el dinero de todos los paseantes.

Iniciamos nuestra labor según lo planeado. Preparamos una bolsita de papel en la que colocamos algunos caramelos, un delicioso pan con jamón, un jugo, y claro, un pequeño juguete. A buscar a esos niños.








Caminando un poco, nos topamos con los primeros niños: una niña con gesto de preocupación caminando por las orillas del parque, llevando de la mano a su hermanita y acompañados por su hermanito deambulando por el sector. Les contamos que queremos compartir con ellos una sorpresa. Para cada uno de ellos preparamos una bolsita con su nombre y listo, había un gesto de asombro y alegría en sus rostros.

Continuamos caminando y conforme fuimos avanzando, aparecían niños, sobre todo lustradores, y algunos vendedores en su pequeño "puesto" a quienes les dimos su bolsita sorpresa. Son niños que al inicio se sentían desconfiados de nuestros ofrecimientos, pero luego se alegraban y llamaban a todos sus amigos.  Regaban la noticia y corrían a avisarnos qué otros niños faltaban de darles. Para entrar en confianza preguntábamos sus nombre y les platicábamos y nos contaban que llegan en horas de la mañana y se retiran a sus hogares ya entrada la noche. Por supuesto! Un día domingo! Los veíamos tan pequeños, trabajando, conformes con su vida y muy felices. Algunos incluso, nos contaban con alegría que trabajaban los fines de semana, pero que entre semana iban a la escuela


En más de algún momento nos conmocionamos. ¿realmente son personas que "necesitan"? No necesitan realmente. Como bien dice una frase popular. Las personas más felices no son las que mas tienen, sino las que menos necesitan.

Realmente no les dimos nada, solo recibimos sus risas, su felicidad, su ingenio.  Nos mostraron su mundo, el único que conocen y que es su sustento.  No podemos decir que somos malas personas, pero muchas veces damos muy poco

Hay tanto para dar y por hacer, tantas personas que lo agradecen, no "que lo necesitan", y a cambio se recibe felicidad, sonrisas, agradecimientos y atención que nos convierten en seres humanos felices, satisfechos y conscientes de que podemos y debemos compartir lo que por la bondad y el amor de Dios tenemos.


En esta oportunidad fue una bolsita sorpresa con refacciones y un juguete, pero no es necesario gastar dinero:  podemos dar ayuda, servicio, tiempo.  Lo económico no es justificación para decir que no podemos regalar felicidad y alegría.  La mejor noticia es que a cambio, recibimos lo mismo y más:  un trueque mejor que cualquier paseo en un centro comercial o en un cine.  Compartir con nuestro prójimo, dar y recibir, sensibilizarnos a las necesidades de los demás y apreciar la vida y oportunidades que tenemos.

Gracias a la "forzimotivación" que teníamos, ganamos mucho.




Este es solo un pequeño ejemplo. Verás que se puede tener un barrio, una ciudad, un país, un mundo más feliz, sin tan solo piensas un poco más en alguien más

Te toca. ¿y tú? ¿que tienes para dar?



Tenemos algo que dar

Hola! Te damos la bienvenida a un blog en el que hablaremos de la importancia de compartir. Lleva de titulo "Todos tenemos algo que dar" como una declaración que le trae una realidad a cada persona. Debemos reconocer la importancia de ampliar nuestra vista y observar un poco más lejos hacia la necesidad de las personas que nos rodean.

Con este blog, buscanmos crear conciencia en ti, lector, y motivarte a que te involucren en una causa! En una causa que vaya mas alla de tus interes personales y que veas que una ayuda, por pequeña que sea, puede darle hoy una nueva esperanza a alguien que la ha perdido.

Adelante!